Maria Jose

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María José var gæstelærer på NGHF i 7 måneder i skoleåret 2014-15, hvilket var en gevinst for alle parter.

¡Hola! Me llamo María José, aunque la mayoría me conocéis como María. Soy española, tengo

25 años y licenciada en Administración y Dirección de empresas y Derecho, pero estoy

trabajando como asistente de profesora de español en Dinamarca. ¿Y por qué alguien que es de

España decide venir a Dinamarca? Esta es una de las preguntas que más se han repetido a lo

largo de mi estancia. Y bien, la respuesta a la pregunta podría ser que “amo los retos”.

Hace un año vivía y trabajaba en Madrid, la ciudad me encantaba, mucha gente a todas horas,

siempre había planes y alguien dispuesto a pasar el día o la noche tomando unas tapas y unas

cervezas. Por otro lado, no compartía ninguno de los valores de mi empresa, ni las grandes

diferencias que existían entre los trabajadores. Es por eso que decidí salir del país, buscar un

trabajo diferente, una cultura diferente, donde poder aprender y en un futuro intentar cambiar y

ayudar a mi país.

De esta manera llegué a Dinamarca, un país totalmente opuesto a España, donde el invierno es

frío y oscuro, y a partir de las seis de la tarde no hay gente en la calle, podemos incluso pensar

que la ciudad está desierta. Fue un choque cultural abismal, pero eso lo hacía mucho más

interesante para una amate del riesgo como yo.

Nadie dijo que sería fácil vivir en un país con uno de los idiomas más difíciles de aprender del

mundo, y menos para una chica con un muy bajo nivel de inglés, por decir algo, dado que los

primeros días lo único que podía hacer era sonreír y decir “yes” a todo lo que me decían.

Vine a hacer un voluntariado a través de AIESEC, una asociación de estudiantes, que promueve

la creación de líderes, y que me ha dado la oportunidad de cambiar mi vida y de aceptar el reto

que tanto necesitaba. Buscaba mejorar mi nivel de inglés, mi forma de hablar en público, así

como desarrollarme a nivel profesional en un ambiente totalmente distinto al que estaba

acostumbrada. Quería llevar al límite mi vida, pues si algo tengo claro después de estos meses

es, que la mejor manera de superarte es viviendo el día a día al 100%, “no decir NO a nada ni a

nadie, NOTHING IS IMPOSSIBLE” ha sido uno de mis lemas, por muy difícil que fuese.

Como veis, no tengo formación como profesora, de hecho, es algo que jamás me había

planteado, lo que me lleva a la siguiente pregunta que supongo que estás pensado, ¿cómo lo has

hecho? ¿cómo has conseguido trabajar en tres escuelas el mismo tiempo? Pues la respuesta es

trabajando con el corazón, trabajando con la motivación que este sistema me ofrece, y dando el

100% de mí en cada una de las clases.

Cuando llegué me encontré a unos alumnos tímidos, callados, que apenas se atrevían a decirme

“¡hola!”, me miraban con asombro, y hablaban entre ellos, y yo no sabía si era por mi aspecto

diferente, es decir, morena y bajita, algo que, que no suele ser muy común estando en un país

donde el 90% de la sociedad es rubia y súper alta, o porque estaban un poco asustados de lo que

pasaría en su clase de español a partir de ese momento. Pero lo que no sabían ellos es que yo

estaba aún peor, no sabía cómo reaccionarían, si les gustaría la experiencia o me verían como un

bicho raro, diferente, con otra manera de actuar, de comportarse en clase, gritona, inquieta,

cercana y que le encantaba mantener una conversación sobre lo que sea; “¿me respetarán? ¿me

tomarán en serio? ¿confiarán en mi?” Un millón de preguntas pasaban por mi cabeza los días

antes de empezar.

Una de las cosas que más me sorprendió fue, el entrar a una clase y que TODOS los alumnos

tuviesen su portátil abierto sobre la mesa, ¿dónde están las libretas, los folios y los lápices?

Desde ese momento me di cuenta de que Dinamarca era diferente, ya no solo por el idioma, sino

también por la educación. Yo estaba acostumbrada a un sistema antiguo, un sistema atrasado.

En la era de la tecnología, donde todos estamos conectados, donde no podemos pasar sin un

Smartphone, cómo no nos damos cuenta en España de que tenemos que seguir avanzando, que

el mundo cambia y que tenemos que formar a nuestros jóvenes de acuerdo a los tiempos que

corren, adaptar el sistema educativo y darles las herramientas que van a usar en su futuro.

Si bien lo negativo de todo esto es, ¿cómo sabes que un alumno está haciendo la tarea que le

estás pidiendo, y no se encuentra en Facebook o comprando ropa online? Pues bien, pronto

entendí que este aspecto es extremadamente difícil de controlar para el profesor, y que por ello

su trabajo como tal es motivar al alumno, que no pueda dejar de atenderte, que se olvide de su

vida en las redes sociales y esté totalmente centrado en tu clase. Este es uno de los mayores

retos a los que me he enfrentado durante estos meses, he tenido que pasarme horas y horas

buscando la manera de hacer una clase interactiva y divertida, si bien he de decir, que una de

mis frases favoritas cuando es mi turno en las clases es “Cerrad los ordenadores”. Entiendo que

los ordenadores son un elemento más de la educación y formación, pero también que hay que

usarlos en su justa medida, ni más, ni menos, hay momentos que el alumno debe pensar por sí

mismo, debe probarse a si mismo, aceptar el reto, y yo estoy aquí para eso, lo que ha convertido

esta situación mucho más interesante para ambas partes.

Otra cuestión a resaltar es la libertad de alumno que existe en el aula. Es interesante ver que los

alumnos pueden llegar tarde, irse antes, o incluso salir entrar en el aula sin decir nada, puede

que vayan al baño o a hablar por teléfono, quién sabe, pero el alumno tiene total libertad, lo que

implica que en Dinamarca un joven va a aprender todo y cuanto él quiera, los profesores le dan

las herramientas y el alumno es el que decide usarlas sí o no, e incluso hasta qué nivel quiere

llegar. Y bien, desde mi punto de vista esta es una cuestión negativa de este sistema, pues si el

docente pasa horas preparando una clase, una presentación, un juego, etc., ¿no es una falta de

respeto para él que el alumno salga sin previo aviso, se vaya o interrumpa la clase por cualquier

otra cuestión? Creo que la gran libertad, que aquí existe, perjudica el sistema en cierta medida,

entiendo alguien con más de 17 años ya es mayor como para esperar una hora para ir al baño e

ir cuando es el descanso, o puede seleccionar la llamada de teléfono que puede o no atender en

medio de la clase, y ni que decir del hecho de “Tengo que salir antes porque tengo clases de

conducir”, en ese momento por mi cabeza solo pasaba “¿cómo? ¿en horario de clase?”. Y estas

son algunas de las situaciones extrañas que he vivido en la clase, situaciones que después de

comentarlas con mis compañeras danesas, ellas mismas me confiesan que no son conscientes,

que para ellas es algo tan normal que el alumno salga o entre de la clase que no prestan

atención, que no lo ven raro, pero que claro, que después de escuchar mi opinión piensan que

estoy en lo cierto.

Llegados a este punto, creo que la siguiente pregunta es ¿qué piensas de los daneses? ¿qué

piensas de Dinamarca y su cultura? Pues bien, desde el primer día que puse un pie en este

fantástico país mi objetivo fue aprender, y conocer una cultura completamente diferente a la

mía. Y como no, este es un país donde las personas, durante el día y la semana son tranquilas y

silenciosas (otro artículo puedo escribir del tremendo cambio que sufren por las noches y

cuando se están de fiesta, pero ese no es el objetivo). Desde mi punto de vista son personas

frías, serias, poco, o más bien nada, expresivas, y de muy pocas palabras. En resumen, si quieres

conocerlos, hablar con ellos, tener alguna relación, eres tú, y solo tú, la persona que debe dar el

primer paso y los siguientes. Y en el momento en que decides hacerlo, que tomas la iniciativa,

en ese momento mas te vale tener una lista de preguntas preparada, pues como buenos nórdicos,

sus respuestas son directas, no se andan con rodeos, no van a pasar más tiempo que el necesario

hablando contigo, no van a maquillar la conversación.

Después de pasar bastante tiempo pensando sobre las diferencias entre españoles y daneses, un

chico que conocí me preguntó un día “¿qué es lo mejor de tu país?”, pregunta que sin apenas

dudar yo contesté “las personas que lo forman y los lazos que nos unen, ¿y lo mejor del tuyo

(Dinamarca)?” y él me respondió “el sistema”. Es en estas dos preguntas donde confirmé lo que

pensaba, para mí, española, lo más importante en la vida son las personas, y para un danés todo

se reduce al “sistema” algo objetivo y que está por encima de todo, y es por eso por lo que este

país funciona tan bien, todos respetan las reglas y no entienden por qué los demás no lo hacen,

por ejemplo con el mero hecho de cruzar la calle cuando el semáforo está en rojo o hacer

trampas en un juego de mesa.

Si bien esto es lo típico que una persona puede leer en cualquier sitio web, que cuesta llegar al

corazón de los daneses, pero tengo que añadir que en el momento que lo consigues, y que entras

en su mundo, te lo dan todo, puedes crear un vínculo incluso más profundo y sincero del que se

puede crear con algún que otro español.

Durante estos meses me he encontrado en muy distintas situaciones, por ejemplo una familia

que me ha invitado a su casa sin conocerme, por el hecho de que querían que yo probase la

comida típica danesa; los que se han acercado a mi los primeros día, y me han ofrecido su

ayuda, a pesar de que yo al principio pocas palabras eran las que podía decir en inglés; personas

enormemente generosas con los demás, por ejemplo me han prestado una bicicleta en menos de

cinco minutos con total confianza; otros que me han retado ha dar clases en inglés, una de mi

mayores satisfacciones estos meses y que han hecho que me sienta mejor de lo que jamás podría

explicar con palabras; una Dirección que me ha dejado viajar a Madrid “por trabajo” según

ellos, viaje que cambió aún más la relación con mis alumnas, que me dejó mostrarles algunas

partes de mi segunda casa en España y un poco más de mi cultura; aquellos que sabiendo que

quería vivir en Dinamarca me ofrecen su ayuda para aprender la lengua en mi día a día pues

saben que es sin eso nada puedo hacer; compañeras que se han preocupado por mi situación, por

mi búsqueda de trabajo, si encuentro casa o no, si hago actividades donde puedo conocer más

personas, por cómo me siento, y podría seguir diciendo cosas, pero no tengo lugar para todo, así

que tengo que resumir.

Como podéis ver en estas líneas se nota que danesa no soy, como buena española me encanta

hablar, y no solo eso sino que una vez que empiezo no puedo parar. Podría pasar horas y horas

escribiendo sobre mis días inolvidables en Dinamarca, y las personas tan maravillosas que he

conocido, pues a pesar de ser fríos, los daneses son maravillosos, tienen muchísimas soluciones,

son rápidos y cuando dicen algo lo hacen, no dicen nada por decir, sin razón alguna y no se

dejan nada en el tintero, aquí, en Dinamarca, no existe esa frase que nos gusta tanto a nosotros

de “¡La semana que viene nos vemos!” y luego pueden pasar meses y meses que nada sucede,

aquí si te dicen “nos vemos el sábado de la semana 18” significa que tienes un compromiso real

y cierto, aunque para esa fecha falte un mes y medio, y ese nivel de compromiso me encanta,

aunque me haya costado acostumbrarme y a pensarme dos veces el hecho de preguntar a alguien

“¿cómo estás?” cuando tengo prisa, puesto que en este caso los daneses no entienden la

pregunta como algo superficial, sino que van más allá, por lo que me cuentan de manera

profunda sus sentimientos, y en más de una ocasión, por no dejarlos con la palabra en la boca he

llegado tarde a otros compromisos.

Han sido han sido siete meses, momentos inolvidables, que me han hecho cambiar mi forma de

ser, aprender y desarrollarme a un nivel inimaginable. Solo tengo palabras de agradecimiento a

todas y cada una de las personas que han dejado un pedacito de ellas en mi, que me han

ayudado desde el momento cero y me han mostrado un poquito de su país y cultura,

permitiéndome entender su forma de ser y por qué son como son. Espero haber dejado un

trocito de mí aquí en Dinamarca, y concretamente en mi querido Nørresundby Gymnasium,

lugar y PERSONAS que nunca jamás olvidaré y al que estoy tremendamente agradecida por

todo lo que me han ayudado en todos y cada uno de los momentos que he necesitado; por las

sonrisas que mis queridos niños, mis alumnos de español, a los que tanto quiero, me han

regalado en cada una de las clases, de los que he llegado a obtener besos y abrazos, chicos que

siendo poco más jóvenes que yo me han enseñado otra forma de ver y vivir la vida y a los que

nunca podré olvidar; y como no, me siento extremadamente agradecida por los abrazos y besos

que en un país en el que no es muy normal, me han dado mis grandes amigas, mis colegas de

español que han hecho todo lo inimaginable porque me sienta como en casa, y que sin duda han

sido mi familia durante estos meses. Es por eso que la palabra que más se repite en esta

despedida es un enorme GRACIAS, y espero que nos volvamos a ver pronto, que esto no se un

adiós, sino un “HASTA LUEGO”.

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